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Induccion al delito

Y así en la STS 2-12-2008 (Rc 10136/08P) se expone con brevedad
y gran precisión, los requisitos de la inducción al delito: «a) la influencia
del inductor ha de incidir sobre alguien que previamente no está
decidido a cometer la infracción. b) la incitación ha de ser intensa y
adecuada, de forma que motive suficientemente al inducido a la perpetración
del hecho deseado. c) que se determine a un ejecutor concreto y
a la comisión de un delito concreto. d) que el inducido realice, efectivamente,
el tipo delictivo a que ha sido incitado. Y e) que el inductor haya
actuado con la doble intención de provocar la decisión criminal y de que
el crimen efectivamente se ejecute.»
Se requiere, en definitiva, lo que se llama, una «causalidad psíquicamente
actuada», que consiste en la acreditación de que ha existido un
estímulo intensamente operativo para determinar o mover a una persona
a que ejecute un hecho delictivo concreto y ello aunque el ánimo del inducido
estuviera más o menos predispuesto, pero no decidido.

En cuanto a lo que se denomina «tentativa de inducción», «sólo
podría darse cuando deviene ineficaz y por ende no va seguida de la
ejecución. Por ello, el comportamiento de la acusada como proponente
sólo sería posible en dos supuestos concretos:
CRÓNICA DE LA JURISPRUDENCIA DEL TRIBUNAL SUPREMO
74 –
a) Cuando la inducción no fuera efectiva por no haberse cometido el
delito propuesto.
b) Cuando estemos en presencia del denominado “omnimodo facturus”,
es decir, la persona que en cualquier caso hubiese cometido el
delito, porque su voluntad estaba predeterminada a hacerlo y lo habría
ejecutado de todas formas, deviniendo anodina y superflua la inducción
» (FJ 8.°).

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