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Cooperadores y complices

Por lo que respecta al alzamiento de bienes, en la mayoría de los
supuestos en los que el deudor se ha puesto de acuerdo con otra persona
para simular enajenaciones, fingir obligaciones, etc., el Tribunal Supremo
ha considerado al no deudor como cooperador necesario. Así, por ejemplo,
la STS de 4 de junio de 1957 dice que “cuando la ocultación de los bienes
se verifica mediante el desplazamiento del patrimonio del deudor al de otra
persona, resulta precisa la concurrencia de este segundo sujeto hasta el punto
que sin su cooperación el delito no podría realizarse, por lo que este auxilio
o cooperación no puede enmarcarse en el ámbito de la complicidad, sino en
el de la autoría del número 3 del artículo 14”; la STS de 17 de noviembre de
1960 habla de “actos indispensables para realizar la insolvencia y consumar
el delito, que le coloca en la situación de coautor del número 3 del artículo
14”; en el mismo sentido también la STS de 5 de noviembre de 1963. En otras
sentencias, sin decirse tan expresamente, se aplica a este tipo de intervención
necesaria el número 3º del artículo 14 del anterior Código penal, así, por
ejemplo, STS de 2 de octubre de 1929, 10 de abril de 1935 y 24 de mayo
de 1967. Otras conductas de tipo más bien pasivo, como el prestarse a que
se le pongan a su nombre determinados bienes, sin tener una intervención
directa en las maniobras fraudulentas, han sido calificadas en algunos casos
de complicidad, así, por ejemplo, en SSTS de 4 de abril de 1963, aunque en
esta sentencia se aplica a estos cómplices las normas previstas en el artículo
522 del anterior Código penal para la quiebra fraudulenta.
En todas estas sentencias de los años sesenta y setenta se les llama a
los auxiliadores o cooperadores necesarios, autores o coautores, olvidando
que, en los delitos especiales, como es el alzamiento de bienes, autor en
estricto sentido sólo puede ser el cualificado, en este caso, el deudor, y
que los demás, es decir, los que intervienen en la realización del delito
sin tener esta cualidad, todo lo más pueden ser considerados sólo como
partícipes. Pero incluso tanto en la redacción del anterior Código penal,
como en la del actual de 1995, un sector de la doctrina española considera
que la cooperación necesaria es, en todos los delitos de un modo general,
tanto en los especiales, como en los comunes, un supuesto de participación

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